2007 Cine lésbico

Takeko es una joven que decidió seguir los pasos de su padre convirtiéndose en tatuadora luego de que él muriera al proteger a su hijo, su hermano, cuando su casa colapsó en el terremoto de 1999 en Taiwán.

Con un profundo sentimiento de soledad, se encierra en sí misma y en el cuidado de su hermano, y sólo expresa sus emociones a través de las extrañas y variadas historias de los clientes que visitan su tienda.

Jade es una adolescente que hace dinero a través de una webcam de mala muerte, donde se viste como niña y narra cuentos melancólicos a sus muñecas mientras liga con clientes sin nombre dispuestos a pagar. Un día llega a la tienda de Takeko para hacerse un tatuaje que le permita revivir para siempre sus recuerdos.

Con una trama no lineal -constantemente revolotea del presente al pasado de una forma ligeramente irregular y desconcertante- hace un valiente intento por descubrir la amplia perspectiva de supervivencia emocional humana cuando se enfrenta a la adversidad.

Esencialmente es una película sobre los recuerdos: sobre la elección de recordar o la elección de olvidar. Acerca de cómo somos la suma de nuestras memorias y cómo, si no podemos llegar a un acuerdo y superar el pasado, nunca podemos estar contentos con lo que tenemos aquí mismo, ahora mismo.

Laurel Hester y Stace Andree son una pareja que comparten su vida desde hace seis años. Laurel, policía en el Condado Ocean (New Jersey) es diagnosticada de cáncer de pulmón terminal. Al drama personal que significa esta noticia, se suman sus esfuerzos para librar una batalla jurídica: conseguir que Stace tenga pleno derecho a recibir el traspaso de pensión como pareja de hecho. Este proceso jurídico, normalizado para cualquier pareja heterosexual, se convierte en una batalla cruenta y mediática.

  • Cortometraje ganador del Oscar a Mejor Corto Documental 2008
  • Premio Especial del Jurado Sundance 2008
  • Mejor Documental Zinegoak 2009
  • Selección Oficial OutfestPerú 2009

 

Marion tiene 45 años y ha estado casada durante 22. Su matrimonio, si bien le ha traído cosas buenas, ha significado sobre todo hastío para ella, algo que no ha hecho más que alimentar su deseo de libertad, de encontrarse a sí misma.

Dispuesta a empezar una nueva vida, abandona a su marido y alquila un apartamento para ella sola. Su hermana le presenta a Claude, una mujer que es anticuaria y, sobre todo, independiente. Esta mujer bella, serena y decidida no necesita de ningún hombre –ni mujer– para vivir y Marion se siente atraída por ella. Al tiempo de conocerse, Marion averigua que Claude es lesbiana y, aunque no debería, esto lo cambia todo.

Marion tiene 45 años y ha estado casada durante 22. Su matrimonio, si bien le ha traído cosas buenas, ha significado sobre todo hastío para ella, algo que no ha hecho más que alimentar su deseo de libertad, de encontrarse a sí misma.

Dispuesta a empezar una nueva vida, abandona a su marido y alquila un apartamento para ella sola. Su hermana le presenta a Claude, una mujer que es anticuaria y, sobre todo, independiente. Esta mujer bella, serena y decidida no necesita de ningún hombre –ni mujer– para vivir y Marion se siente atraída por ella. Al tiempo de conocerse, Marion averigua que Claude es lesbiana y, aunque no debería, esto lo cambia todo.